miércoles, 24 de agosto de 2016

¿Qué te puedo cobrar?

Lo que pasó en Uruguay fue fascinante. PUMA, que viste a la selección desde hace años, ofreció 750.000 U$S para renovar el vinculo (por año). Nike apareció y por el mismo período, propuso 3,5 millones. Para cualquiera sería lógico inclinarse sin dudas por la segunda oferta, pero no. 

Resulta que los felinos (?) llegaron a la selección de la mano de Tenfield, la empresa que maneja los derechos de televisación de todo deporte acontecido en ese país. Esta corporación, comandada por el mafioso de Paco Casal, tiene también como caras visibles a Francescoli y a Nélson Gutiérrez, dos ex River. Ambos ofician de cómplices en los múltiples desastres que este delincuente generó en el fútbol celeste. Extorsión a clubes con préstamos usureros, a la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) y manejos poco claros en cuanto contrato participaron.




Como se les caía un curro, los muchachos presionaron para que varios clubes voten en contra de un contrato CUATRO VECES MAYOR. ¿Fundamentos? Andá a encontrarlos. La elección salió 10-9 a favor de la marca de la pipa. Si, no salió 19-0 como ocurriría en cualquier ámbito sensato. Fue fundamental (sino, quien sabe cómo salía) que los jugadores se pusieran firmes y exigieran que se pondere la mejor oferta. Y avisaron que si se imponía la menos ventajosa, exigirían por sus derechos de imagen un monto acorde a lo rechazado.

En Uruguay aún hay revuelo por el asunto y Tenfield tiene 20 días para igualar el monto e imponerse por tener clausulas a favor. Todo es posible.

jueves, 18 de agosto de 2016

El Chapulín Laureado

Acorde a su rol de obrero, el Chapu eligió irse en silencio. Apenas avisó que era el final de su carrera en la selección, sin intentar robarle flashes a Manu. A sus casi 37 años, dijo que había dado "todo lo que tenía para dar".


¿Habrá sabido Najnudel que era capaz de tanto? El enorme León, impulsor de la Liga Nacional de Basquet hace treinta años, lo descubrió jugando en Unión de Santo Tomé siguiendo un dato.

"Yo sabía que iba a venir, pero muy pocos en el club estaban al tanto. Tal es así que le cobraron entrada y todo. Se sentó entre la gente y a los quince minutos se levantó y se fue. ¡Quince minutos! Yo estaba en la cancha y no lo podía creer. Mi viejo lo fue a buscar y le preguntó qué había pasado, si había algo mal o se había molestado. "No se haga problema Nocioni, ya vi lo que necesitaba ver. Su hijo se va a jugar la Liga Nacional para Racing. Yo ahora me voy a comer en un restaurante de por acá que me dijeron que hacen un muy rico pescado”, cerró el legendario entrenador.


Veintiún años después de aquel hallazgo, Andrés Marcelo Nocioni abandona la selección (esa en la que apenas aspiraba a jugar "algún sudamericano") con tres Mundiales, cuatro Juegos Olímpicos en su haber. Con medallas olímpicas de Oro y Bronce, Subcampeonato mundial, un par de FIBA Americas y un Sudamericano. Fue parte del equipo más legendario de la historia del deporte nacional, como símbolo no sólo de la garra, sino del temple, de la superación, la sinceridad (aún en los malos momentos). la caballerosidad, el juego y la voluntad de ser mejores. Desde su arribo, Argentina empezó a codearse siempre con la gloria. Hoy, no sabemos si volveremos a vivir algo semejante


"La Generación Dorada significó mucho para la gente. Feliz por haber participado en un ciclo histórico. Jugué cuatro Juegos. Esto fue increíble. No hay manera para explicarlo. Estoy muy agradecido".

No es posible comprender lo vivido estos quince años, pero se puede intentar con dos palabras: Chapu Nocioni.

sábado, 16 de julio de 2016

Dolor de Boca

Pasadas las broncas y los coletazos de la eliminación copera, quedan las cenizas. El resabio de lo que pudo ser. A partir de ahí, llegan las primeras conclusiones.

El equipo
Boca llegó a una semifinal que podía esperarse en algún momento, pero no en tiempos recientes. Inmerso en una crisis de juego desde hace meses, el equipo vio salir a Arruabarrena del banco, poco después de dos títulos que "blindaban" su continuidad. El 2016 arrancó tenue y con una derrota dolorosa contra San Lorenzo. El ex entrenador, quien ya había probado hasta donde le daba en su puesto, no mostró respuestas. Llegó Guillermo Barros Schelotto, con una espalda enorme y con varios conceptos criteriosos que sirvieron para generar orden. Pero este combinado no es el de 2015 y ni siquiera era tan bueno entonces. El torneo local fue penoso, los suplentes que lo jugaron nunca dieron la talla (y confirmaron que no hay un plantel largo) y en la Copa se avanzó con sufrimiento siempre. Se la pasó mal por momentos contra Cerro y Nacional, en ambos partidos. Siempre se alternaron momentos de contundencia y dominio con otros de desconcierto y viendo la pelota en los pies del rival. Contra Independiente fue igual. Hubo ventaja en la ida y en la vuelta, contundencia y momentos de buen fútbol. Pero siempre esos instantes se diluyeron de manera inexplicable. En octavos y cuartos fue un aviso, después fue derrota.


Los jugadores
Es un lugar común hablar de ciclos cumplidos cuando se pierde o se culmina una instancia. Posiblemente en Boca los hay desde hace tiempo. No necesariamente obedecen a rendimientos sino a un conjunto de cualidades que se esperan/necesitan de algunos jugadores. Orión mostró algo superlativo contra Nacional y defeccionó contra Independiente. Cata Díaz y el recién llegado Insaurralde tienen historia pero bastante edad (sobre todo el primero) y se lee peligroso que ambos sean los centrales. Los tres son "referentes" cuestionados, asociados a la derrota y eso hace mella. Peruzzi vive lesionado, lo que atenta contra cualquier análisis. El medio extraña a Gago pero Cubas ya empieza a tener sus propias responsabilidades. También Pérez, pero no unas que excedan su talento. El caso paradigmático es el de Tevez. Apañado por el periodismo cómplice y servil, mostró destellos de talento en 2015 y muy poco este año. Es un gran jugador, pero en las difíciles no te salva nunca. Hay tipos que nacen con esa facultad, otros no. Creer otra cosa ya trasciende al propio jugador. Tampoco hay suplentes de relevancia. En la semifinal no había expectativa alguna de un recambio salvador.


El técnico
A Guillermo empezaron a caerle las primeras críticas, dado que tuvo un mes para laburar con el equipo y llegaron los primeros refuerzos propios. Al ex jugador le cabe la responsabilidad por lo que hagan los recién llegados (no tanto por ponerlos, como algunos cuestionaron). Zuqui tuvo que jugar por las urgencias del puesto. Benedetto y Bou tuvieron oportunidades limitadas y eso hace imposible juzgarlos. En las semifinales el alineador no pudo revertir la tendencia lagunera de sus dirigidos y tampoco pudo dormir los partidos en contextos favorables. La falta de respuestas individuales corresponde a los que entran a la cancha. Cabe preguntarse si había mejores nombres para elegir. Sin ser oportunista, habría que decir que no.


La dirigencia
Nefasta como siempre. Lanzado de lleno a ejercer su voz de mando en el poder judicial y siendo el hombre de Macri en el proyecto de la Superliga, Angelici ni apareció en Boca. Segundones sin peso se ocuparon de tomar protagonismo y fueron aún más lamentables que él. Llenaron micrófonos mostrando "optimismo" en pasar de ronda, pese a que no consiguieron los mejores refuerzos y son responsables de haber confeccionado este plantel. Regalaron a Lodeiro, desperdiciaron la chance de quedarse con Tobio (y antes, con Forlín, Torsiglieri y Burdisso). Se pelearon por entradas para la ida y dejaron gente afuera (como siempre) a la vuelta. Nunca se hacen cargo de nada y en la mala desaparecen de las fotos.


El futuro
Pasados unos días no hubo grandes novedades. El técnico cuenta con un mes para reformular y se estima que pedirá jugadores. Lo curioso es suponer que esto se dará una vez consumada la derrota, cuando una victoria y un potencial mundial de clubes hubiese sido un sustento mucho mayor para reclamar nombres rutilantes. Se habla de salidas de "líderes", pero ninguno dio el paso adelante. Falta de grandeza o búsqueda de revancha, dependerá de quien lo mire. A Boca parece alcanzarle por ahora para hacer un digno papel en lo que se viene. Si quiere volver a ser un gigante, deben cambiar nombres, actitudes y compromisos, en todas las patas que hacen al fútbol del club.

jueves, 30 de junio de 2016

Los octavos serán los primeros

En la primera edición de la Eurocopa con fase de grupos seguida de octavos de final (consecuencia del récord de 24 participantes) hubo duelos picantes y algunas sorpresas.

Suiza 1 (4) - Polonia 1 (5)



Duelo parejo para arrancar esta fase. Los helvéticos como es habitual, eligieron arriesgar poco. Polonia no quiso asumir tampoco el rol protagónico y se dedicaron a esperar el error rival. Blaszczykowski puso el 1-0 a los 39', tras una gran maniobra de Lewandowski. Eso obligó a Suiza a avanzar un poco, pero jamás quemó las naves. Gracias a una chilena bárbara de Shaquiri pudo empatar a los 82' y tuvo buenas chances en el alargue, pero fueron a penales. Ahí erró solamente Xhaka y el pase fue para los polacos.

Gales 1 - Irlanda del Norte 0



Otro "clásico" británico. Partido aburrido, cerrado y de poca búsqueda limpia. Se asemejó a la vieja Premier, esa de los pelotazos. El juego se definió por un centro de Bale que McAuley se metió en contra, a quince minutos del final. Esa acción le concedió al delantero del Real Madrid todos los flashes, y fue más que suficiente para ganar. Así de pobre fue la cosa.

Croacia 0 - Portugal 1



Sumamos este otro al grupo de los cruces mediopelo. Sin embargo, fue Croacia quien hizo bastante más por llevarse el pase. Llegaron como primeros tras vencer a España y mostraron iniciativa todo el partido. Sin ir más lejos, previo al gol portugués estrellaron un tiro en el palo. Los de Ronaldo tuvieron serios problemas para armar juego y se salvaron por la ineficacia croata y la pericia en una contra en el alargue concretada por Quaresma.

 Francia 2 - Irlanda 1



Las casas de apuestas se sobresaltaron al principio, cuando el visitante marcó a los dos minutos: penal tonto de Pogba y gol de Brady. Tardaron como veinte minutos en reaccionar los de Deschamps, pero Irlanda estaba bien plantado y hasta salía de contra. Cuando los nervios empezaban a crecer, Griezmann demostró su plenitud actual y metió doblete, entre los 57 y los 61. No les sobró tanto, pero Les Blues se metieron en cuartos.

Alemania 3 - Eslovaquia 0



Trámite. El campeón del mundo, candidatazo, borró a los clasificados terceros, como se podía esperar. El primero fue de Boateng a la salida de un córner, cuando iban apenas 8 minutos. Alemania fue muy superior y el segundo a los 43 por intermedio de Gómez fue una confirmación de lo que se veía. Draxler estuvo imparable y metió el tercero. Sin transpirar, el equipo de Löw es uno de los ocho mejores.

Hungría 0 - Bélgica 4



En el duelo de ex protagonistas de europa, Hungría no pudo revivir épocas doradas. La actualidad de Bélgica con Hazard a la cabeza (un gol) fue demasiado. El primero fue de Alderweireld a los 10. Los tres restantes, en los 12 minutos finales,. lo que obliga a aclarar que no fue un trámite tan desparejo. En esa hora en la que estuvieron a un gol de distancia, los herederos de Puskas presionaron y lograron avanzar varias veces. La falta de precisión los expuso y al final fue goleada.

Italia 2 - España 0



No podría decirse "batacazo" ya que Italia es tetracampeón mundial. Pero su pobre actualidad hizo que llegara muy de punto a este duelo. Capaz de reinventarse, la Azzurra dominó el primer tiempo y Chiellini convirtió el 1-0 a los 33'. España mejoró en el complemento y lo acorraló, pero sin profundidad, mal que la aqueja hace años. Mucha circulación y poco gol. Eso sumado a la comodidad habitual de los de Conte para defenderse. Es su habitat. En tiempo de descuento Pellé puso el 2-0 que fue justo.

 Inglaterra 1 - Islandia 2



El golpe. Si bien nadie espera demasiado de los ingleses, se presumía que superarían los octavos, tras enfrentar a una selección debutante y con más problemas que jugadores profesionales. Pero la gelidez británica pudo más: Rooney la metió de penal a los 4', pero Sigþórsson metió 2 antes de los 20 y los de Hodgson jamás se recuperaron. La cenicienta del torneo se enfrenta en cuartos con Francia.











domingo, 26 de junio de 2016

MESSI LEYÓ LOS DIARIOS

La imagen se repite en loop. Esta vez fue Silva, el año pasado Aléxis Sánchez. Penal decisivo, gol, frustración. Messi no se derrumba: ya lo había hecho tras fallar su disparo. Abrumado por la presión, se sintió derrotado desde el primer tiro. El suyo.

Víctima de la maldición de ser el mejor en un país donde todos lo son, Lionel Messi anunció tras el subcampeonato argentino en la Copa América que la selección era un tema terminado: "No es para mí", dijo serio, aunque sin convicción. Tal vez sea un amague. Tal vez hayamos visto lo último que el mejor tenía para darnos.



Antes de eso pasaron muchas cosas: Vimos la tercer final de Copa América que al líder del Barcelona se le escapaba, también la tercera en años consecutivos. ¿Los motivos? Miles. Suyos y ajenos. Pero en la tierra donde los dedos se usan más para señalar que para sostener lápices y escribir historias propias, ser bueno en algo es una maldición. Se transforma en una carga imposible de tolerar. Nadie nunca hará felices a los argentinos.

Maradona es bueno ahora, de a ratos, cuando se lo compara con el fracasado capitán actual. El resto del tiempo es un drogadicto, un pésimo ejemplo aunque nunca se postuló como tal. Y no sólo se circunscribe a la práctica deportiva. ¿El oído absoluto de Charly García fue valorado? ¿Fuimos nosotros quienes disfrutamos lo mejor de Barenboim, del Che Guevara? A los buenos los empujamos a irse, los ignoramos, les reclamamos, les exigimos y los veneramos cuando otros lo hacen. Sacamos pecho: "es argentino como yo".



Pero somos derechos y alguna vez fuimos también humanos. Entonces tenemos la obligación de recordarle a aquellos que tuvieron la osadía de intentar, que eso es malo. Intentar lleva al fracaso. Porque somos "un país de mierda", porque todo nos sale mal. O porque queremos creer eso. Hay un goce en prolongar la mediocridad y convertirla en la fiesta de todos.

El fútbol es el encargado de mostrarnos en estos tiempos lo más absurdo de eso que se enmascara como el sentir popular. El desconocimiento absoluto de las reglas del deporte lleva a la mayoría a ignorar cuestiones básicas como que en toda competición hay ganadores y perdedores. Que se pierde porque otro te ganó, no sólo porque no tuviste ganas/huevos/mentalidad para ganar. Que los millones de dólares los tienen todos, y que el "hambre" en este deporte descansa en los partidos de ascenso, pero allí escasea el talento. ¿Qué viene primero? ¿El huevo o la gallina (en este caso, la calidad)?


Si Messi se siente genuinamente un perdedor (desde acá no aventuramos pensamientos que sólo él conoce) demostrará cuan hondo puede calar esta cultura berreta del triunfalismo argentino. En un país al que ningún índice de desarrollo, de educación o bienestar le es favorable, se desparrama una exigencia desmedida en ítems atendiendo glorias pasadas. Más que exigir éxitos basándose en logros de otra era hay que preguntarse qué milagro obró en aquellas epopeyas.

Si bien ya se disiparon los nubarrones, ya los niños dejaron de llorar y la mayoría cree que el 10 del Barcelona volverá a jugar para Argentina, no hay certezas al respecto. ¿Será capaz Lionel de creerle a esos enviados divinos que tienen todas las postas? ¿Realmente una parte de él se convencerá de su inutilidad, su incapacidad de dar lo mejor en la selección? Una cosa es certera. Como alguna vez dijo Passarella (hosco enemigo de los periodistas), éstos son "los que nunca pierden". Festejan éxitos ajenos, señalan culpables (alguno tiene que haber) en la derrota. Son tan sutiles que convencen al desprevenido de que piensan como él, y que por ende ese individuo construyó esa idea vacía y mediocre que va a distribuir.


¿Será acaso todo culpa del periodismo? Claro que no. Antes que corporativamente el gremio salte a defenderse amparándose en la ya gastada invocación a la libertad de expresión, no cabe margen para aseverar eso. Los deportistas pierden y hacen las cosas mal. Pero no fracasan, a menos que empiecen a dejar de creer en sí mismos o se crean que realmente ya no vale la pena intentar. Messi se expuso a ese veneno de la grandeza impostada, de la pereza intelectual que busca un cómplice en el lector. Cuando deje de leer diarios, se convencerá nuevamente de lo que es y volverá a generar noticias. El que tiene que cambiar es él. Ellos seguirán ahí, al acecho de sacarle el jugo tanto a sus podios como a sus tropiezos.

Terminó la primera fase

EUROCOPA 2016

Balance primera ronda: Violencia fuera de las canchas, apatía adentro.

En la fase inicial de la competición que junta a los mejores equipos de europa se vio alguno que se podía presumir: pasar de 16 a 24 equipos permitía un acceso a varios países habitualmente excluídos, generando a su vez que muchos sin nivel se sumaran al torneo.

En el grupo A el local Francia clasificó holgadamente con siete puntos, pero ganando ambos partidos de forma agónica. Suiza lo secundó fiel a su estilo: pocos goles a favor y en contra. Rumania estuvo a segundos de obtener un empate con los dueños de casa y tenía la chance de clasificar venciendo a la debutante Albania, pero falló.




El grupo B tuvo a otro debutante, Gales, como protagonista. Liderados por Gareth Bale (una de las pocas estrellas de clubes que en su selección se puso el equipo al hombro) vencieron a Eslovaquia y a Rusia. En el "clásico" frente a Inglaterra, cayeron 2 a 1 y sin merecerlo, en tiempo de descuento. Como la selección de Hogdson empató sus otros partidos (el final con Eslovaquia, que entró como tercero), se quedaron con el grupo y dieron vuelta un cuadro de octavos que esperaba al campeón mundial de 1966.





La zona C tuvo un desenlace previsible con Alemania como ganador. El campeón mundial empató con la Polonia de Lewandowski y ganó sus otros partidos, llevándose el grupo por diferencia de gol frente ese equipo. Irlanda del Norte en su primera participación clasificó tercera por vencer a Ucrania.

En el "D" Croacia imitó a Gales desbaratando el cuadro. Venció en la última jornada a una España que llegaba con dos triunfos y la mandó a un inesperado segundo lugar. Turquía y República Checa no dieron la talla y se fueron rápido.






En el espacio "E" Italia resurgió tras un mundial horrible (el segundo consecutivo) y pasó en el primer lugar. Ganó dos y se permitió tropezar en el final ante Irlanda, que entró como tercera. A Bélgica le faltó un gol y fue escolta. Fue la despedida de Zlatan Ibrahimovic de su selección, sin triunfos ni goles convertidos.

La última tuvo al especialista en complicarse solo, Portugal. Clasificó tercero, empatando tres veces en un grupo "fácil" y estuvo muy cerca de no hacerlo. Hungría revivió sus épocas doradas ganando el grupo e Islandia fue segundo en su debut. Lo curioso es que podían pasar con un empate ante Austria, pero buscaron ganarlo y eso los emparejó en octavos ante Inglaterra, el impensado seguidor de Gales en la zona B.



Las figuras de esta instancia fueron pocas, pero marcadas. Payet y Griezmann lideraron a la renovada Francia. Iniesta sigue marcando el ritmo del fútbol español, que ahora consiguió alivio en los goles de Morata (extranaban desesperadamente un goleador). Ramsey y Bale están a tope poniendo a Gales muy por encima de lo que su historia indica. Neuer y Boateng se hicieron notar en una Alemania pareja que no recibió goles pero también dominó en ataque. Modric cuando estuvo bien fue el mismo del Real y acomodó a Croacia por encima del actual bicampeón. Entre las decepciones, podemos anotar Ibrahimovic yéndose de forma lamentable del torneo. También a Cristiano Ronaldo, que apareció un rato, aunque lo defiende la habitual gelidez portuguesa

 

Más allá de los conjuntos "extra" de esta edición, quedó claro que la mayoría se fue rápido y acorde a sus posibilidades. A partir de cuartos, cuando los suertudos se hayan ido, veremos lo mejor de este mundial europeo que hasta ahora conmueve más por los incidentes externos y las amenazas que por el fútbol.

jueves, 3 de diciembre de 2015

20 AÑOS DE GLOBOS AMARILLOS (Y AZULES)

Un 3 de diciembre de 1995 Mauricio Macri ganó las elecciones para la presidencia de Boca con el 65 % de los votos.



Llegó al club tras acercarse sigilosamente un tiempo antes, sin que se le conociera inclinación deportiva alguna (excepto el intento de comprar Deportivo Español en 1991).

Tras su triunfo cumplió su promesa electoral: Remodeló La Bombonera, construyendo "Palcos VIP" (que costaron el doble que hacer El Nuevo Gasómetro) que restaron capacidad y estuvieron a cargo de empresas afines. Pese a decir que contaba con financiamiento, aumentó 25 % la cuota de socio.

Durante sus 12 años de gestión, en los que hubo éxitos en lo futbolístico (9 de sus 16 títulos fueron con Bianchi como DT, los primeros) se le quitó apoyo a varias disciplinas, que pasaron a ser amateurs, desaparecieron o dependieron de la rentabilidad momentánea. Un club social con política empresarial.

Empezó a restringir el acceso visitante a la cancha, lo que ocasionó que Boca tampoco tuviera demasiado lugar en otras canchas. Con el tiempo, logró su objetivo de eliminar el público de otros equipos.

Cerró las boleterías del club. Ya no se vendieron entradas a los no-socios y se impidió el acceso al estadio para ellos. No se asoció más gente por tiempo indefinido, sin buscar solución alguna para los millones de hinchas que quedaban afuera.

En el 2005 convirtió la popular norte de la tercera bandeja en una platea, achicando la capacidad de La Bombonera. Esto hace que vayan hinchas con más poder adquisitivo. Hasta manifestó deseos de compartir un estadio único con River. El negocio todo lo puede.

Los vínculos con la barra fueron permanentes. Di Zeo fue amo y señor del club durante la gestión macrista. En el '99 protagonizaron una batalla campal en plena Bombonera con sus "pares" de Chacarita. En 2000 suspendieron un partido en Rosario que le costó a Boca el descuento de 3 puntos. Ni por esos ni por otros incidentes fueron sancionados ni expulsados como socios.

Sobran también las acusaciones de pedidos de coimas. Bermúdez se fue en 2001 señalando un pedido de vueltos. Delgado fue multado en 2005 cuando, tras un pase frustrado, se atrevió a ventilar que se cayó la transferencia porque había demasiadas manos metidas.



En 2003 modificó el estatuto del club para exigir un patrimonio enorme a quien quiera candidatearse a la presidencia. Como para garantizar que sólo una pequeña elite esté capacitada para hacerlo.

En 1998, con un Boca prendido fuego, hizo lo imposible por traer a Passarella, ídolo riverplatense de aquel entonces. La negativa del ex defensor, sumada a la resistencia de otros directivos, lo hizo terminar inclinándose por Bianchi. Años después, aún lo escuchamos hablar de sus "méritos" en los títulos conseguidos. Se ve que confrontar con Riquelme y Bianchi y denostar jugadores no-afines es visto como un aporte

Hace 4 años que un testaferro suyo dirige el club. En ese período demostró un desprecio total por el club y su historia. Tanto él como la mayoría de dirigentes macristas militan en el PRO, son funcionarios y casi ninguno es hincha. Han maltratado ídolos, quieren mudar La Bombonera y le han faltado el respeto al socio incontables veces, cerrando el club, dejando gente afuera, cobrando sobreprecios en cuotas o entradas o trayendo personajes impresentables mientras que el fanático lo mira desde afuera.

Un pequeño balance del "exitoso" paso de Macri, que comenzó hace 20 años y los hinchas de Boca reales esperan que se termine este domingo.